Verano, chanclas y... fascitis plantar

July 8, 2016

 

Ya ha llegado el verano, ha subido la temperatura, y por ello cambiamos todos nuestros armarios, y por supuesto, nuestros calzados. En mayor o menor medida recurrimos a chanclas y calzados similares, con los que nuestros pies están mucho más expuestos que la mayor parte del año, lo que también los hace más propensos a lesiones y dolencias, ya que los sometemos a circunstancias diferentes a su normalidad.

 

Vamos a la playa, a la piscina, y salimos de paseo con chanclas. Son cómodas, fresquitas y fáciles de poner y quitar. Se pueden lavar si las ensuciamos y dejan el pie al aire, por lo que tenemos mejor transpiración que con zapatos cerrados. Pero uno de sus mayores inconvenientes, es que son causa de que un elevado número de pacientes sufra fascitis plantar.

 

 

 

¿QUÉ ES LA FASCIA PLANTAR...

 

Hablamos de una estructura de tejido conectivo plana, gruesa y fibrosa que se sitúa en la planta del pie, teniendo su origen en el calcáneo y su inserción en todas las falanges proximales. Su función principal es estructural. Tiene gran resistencia a las fuerzas de tensión, pero la suma de microtraumatismos intermitentes y su déficit de respuesta de reparación, por ser un tejido de escasa vascularización, serán los condicionantes para que los primeros signos y síntomas clínicos aparezcan. 

 

...Y LA FASCITIS?

 

Se refiere al proceso inflamatorio de la fascia. Esto aparece, por ejemplo, después de correr por asfalto con un calzado excesivamente rígido. Sin embargo, en la gran mayoría de los casos no aparecen células inflamatorias a nivel histológico, sino un proceso degenerativo que afecta a la fascia. Por eso, podemos encontrar también el término de fasciosis plantar, que se refiere a una degeneración de la fascia que aparece debido a microtraumatismos repetidos.

Como pacientes, sentiremos ardor o dolor punzante en la planta del pie que suele ser más intenso bajo el calcáneo (hueso del talón), que puede llegar a irradiar a la zona de la base de los dedos. Suele presentarse con una mayor intensidad en horario matutino, nada más levantarnos y poner el pie en el suelo, para remitir poco a poco pasados unos 15 o 20 minutos, y volver a acentuarse tras pasar un largo rato sentados y querer de nuevo apoyar el pie en el suelo para caminar.  Suele aumentar tras un largo paseo, con las escaleras, o ir acompañado de una sensación de quemazón en el pie, y nos hará cojear. 

 

 

 

El problema aparece porque a lo largo del invierno llevamos "buen" calzado, sujeto, con buena amortiguación, generalmente con planta interior anatómica que acomoda de forma correcta el arco del pie.  Y de repente, sacamos las chanclas, que no tienen buenos materiales, son demasiado planas, con suelas muy delgadas que no aíslan de las altas temperaturas y que tenemos que llevar "haciendo garra" con los dedos del pie para que no se nos escapen al andar, lo que obliga a un sobreesfuerzo de la fascia plantar por mala sujeción y amortiguación del arco del pie.

 

DIAGNOSTICO DIFERENCIAL

 

En nuestra valoración debemos descartar la posibilidad de que se trate de otras patologías, ya que ¡no todo dolor del pie es una fascitis plantar!

Entre otras debemos prestar especial atención a espolones calcáneos (muchas veces asociadas ambas patologías), síndrome del túnel del tarso,  lesiones del nervio plantar, fracturas de calcáneo o metatarsos/tarso, puntos gatillos del abductor del primer dedo (la fatiga de este músculo se relaciona con un descenso del escafoides), etc. 

 

¿CÓMO LO TRATAMOS?

 

El tratamiento de la fascitis debe ir encaminado a reducir la inflamación y esa tensión excesiva de la fascia que nos provoca el dolor. En ciertos casos, se debe hacer un tratamiento combinado de fisioterapia y podología por si es necesario corregir los posibles defectos anatómicos con unas plantillas, tras un estudio de la biomecánica de la pisada y de la marcha. En ese caso derivaremos a nuestro paciente al podólogo. 

El tratamiento en fisioterapia incluye diferentes herramientas:

-Crioterapia: Importante sobre todo al inicio de la lesión

-Terapia manual dirigida a reducir la tensión fascial

-Estiramientos y masaje Cyriax de las estructuras implicadas

-Punción seca: es posible que la causa originaria sea un punto gatillo en sóleo o abductor del primer dedo.

-Trabajo propioceptivo en planos estables e inestables

-Uso de tape y/o vendajes neuromusculares: que aunque tienen efecto a corto plazo permiten reducir al paciente su dolor en las ABVD ( Actividades básicas de la vida diaria) en fase aguda

 

RECOMENDACIONES

 

Y por supuesto... ¡Siempre habrá "deberes para casa" por parte del fisio!

-Realizar un reposo relativo en fase aguda

-Aplicar crioterapia: Se rueda una botella de agua pequeña congelada colocada en la planta del pie  lentamente durante unos 8-10 min 2 o 3 veces al día

-Reducir la carga de la fascia en su actividad deportiva:  sí podría montar en bicicleta o hacer ejercicios en la piscina, por ejemplo

-Realizar  estiramientos de la fascia plantar, sóleo y gemelos

-Modificar calzado si no es adecuado: Cuidado en trabajadores que pasan demasiado tiempo de pie con calzado muy plano

-El uso de un talón de silicona para suavizar y proteger el apoyo en el suelo alivia el dolor pero no es curativo

- Y podrá seguir usando chanclas, pero sólo para lo que son... para acudir a lugares públicos como las piscinas, playas, vestuarios ó duchas comunes, minimizando el riesgo de padecer  lo que conocemos como papilomas.

 

 

 

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